La Teoría Omega del MAT

 Las motivaciones humanas, entendidas como las necesidades humanas que una vez cubiertas satisfacen al ser humano, han sido motivo de estudio durante milenios. Desde el siglo IV A.C., el estudio de las mismas no ha evolucionado, sino que se ha ido desarrollado, poco a poco, pasito a pasito, bajo el mismo prisma que nos brindaron los presocráticos primero, luego Sócrates y finalmente Aristóteles; nos encontramos aún en plena época aristotélica, con un modelo de referencia donde se entiende al ser humano bajo las cuatro dimensiones que postularon los griegos antiguos: aire, agua, tierra y fuego que, aplicadas al ser humano vinieron a significar espíritu, alma, mente y cuerpo.

 Las teorías sobre motivación más conocidas y aplicadas a la fecha (la pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, Herzberg’s two-factor theory, ERG theory (Existence, Relatedness and Growth), Self-determination theory, Intrinsic motivation and the 16 basic desires theory y las más reciente  Temporal Motivation Theory) parten de varios supuestos:

  1. El ser humano es de una tal complejidad que se requiere un enfoque reduccionista para poder proponer una teoría aceptable sobre las motivaciones humanas. De aquí se deduce el segundo supuesto:
  2. No puede existir una teoría universal sobre las motivaciones humanas, así que hagamos una teoría que sirva para una época, para una civilización, incluso para un rango de edad determinado, o distinguiendo por sexos.
  3. Las motivaciones humanas dependen del grado de educación, apertura de miras del sujeto y tipo de entorno.
  4. Es necesario construir una teoría que explique el comportamiento actual, presente y real del ser humano, sin preguntarse los “por qués” de ese comportamiento ni si éste es el más adecuado a la naturaleza humana.

 Por todo ello, las teorías existentes hasta la fecha, no ven al ser humano como un todo, no tienen una aproximación holística al mismo, sino que compartimentan sus distintas habilidades, capacidades y anhelos en función de a qué quieren aportar luz: Así, existen teorías muy enfocadas al trabajo y al mundo profesional, y teorías que intentan aportar luz sobre la salud psíquica de las personas. Otras, intentan explicar comportamientos sociológicos determinados.

 La Teoría Omega del MAT aporta nueva luz sobre las motivaciones humanas, siendo un nuevo descubrimiento sobre la naturaleza humana, realizado por la doctora Preciada Azancot[1], creadora del MAT (Metamodelo de Análisis Transformacional). Las bases que conforman el MAT básico, son[2]:

 1.- Que el ser humano tiene una estructura de SIETE dimensiones (y no de cuatro, como siempre hemos creído desde los griegos antiguos) muy especializadas, que le permiten desplegar todo su potencial y desenvolverse en el mundo en todas las facetas de lo humano:

  1. La primera dimensión nos sirve para poner límites a la invasión de la integridad propia y ajena y así permitir que la vida pueda fluir armónica y segura para todos. Nos aporta la seguridad ética. El MAT la denomina Rector.
  2. La segunda dimensión es la responsable de las manifestaciones de nuestra mente e inteligencia. Es el más sofisticado computador: conserva, procesa y analiza datos de todo tipo (sonidos, ideas creadoras, instintos, creencias, sensaciones, emociones). Nos aporta el desarrollo mental. El MAT la denomina Sintetizador.
  3. La tercera dimensión nos sirve para conectarnos con la realidad externa, descartar alucinaciones, mentiras y falsedades y reaccionar ante dicha realidad en el aquí y el ahora, a través de nuestros seis sentidos: vista, oído, tacto, gusto, olfato y sexo. Nos aporta justicia social. El MAT la denomina Vitalizador.
  4. La cuarta dimensión nos sirve para permitirnos acceder al proceso de transformación y de creación: todos podemos ser creadores y crecer sin límite. Nos aporta estatus transformador real. El MAT la denomina Transformador.
  5. La quinta dimensión nos sirve para encontrar el punto de confluencia entre las personas para que la solidaridad y la colaboración nos permitan vivir con metas e intereses comunes y solidarios. Nos aporta pertenencia humanística. El MAT la denomina Protector.
  6. La sexta dimensión nos sirve para ponernos en contacto con nuestra realidad psíquica, con el inconsciente personal, con el inconsciente colectivo y con la trascendencia. Confiere a nuestras vidas certezas de finalidad. Nos aporta plenitud libertaria. El MAT la denomina Orientador.
  7. La séptima dimensión permite la evolución de la especie y ha de quedar vacía, despojada de egos, mitos, arquetipos, y otros determinismos reduccionistas para cumplir su función evolucionista. El MAT la denomina Centro.

 2.- Que cada una de las seis primeras dimensiones tiene asociada una única energía, también especializada, que es una de las seis emociones auténticas innatas:

  1. El miedo, definido como la capacidad de estar alerta contra las amenazas a la integridad propia o ajena, para poner límites a la invasión y así garantizarnos la seguridad.
  2. La tristeza, definida como la sensibilidad a la pérdida de bienestar, para permitirnos encontrar mejores opciones y así sacar el máximo partido a nuestra inteligencia. Y así garantizarnos el desarrollo.
  3. La rabia, definida como la energía para reaccionar y denunciar mentiras, agresiones, manipulaciones y acusaciones al inocente, para conectarnos con la realidad externa en el aquí y el ahora, limpiándola de tópicos y de valores trasnochados y así garantizarnos la justicia social.
  4. El orgullo, definido como la capacidad humana de crear, crecer y hacer crecer, para permitirnos acceder al proceso de creación y al talante civilizador y así garantizarnos el estatus real.
  5. El amor, definido como el arte de crear un espacio seguro en el cual cada uno será todo lo que nació para ser (es decir, un lugar y un tiempo donde no solamente poder conservar lo que se pudo preservar del narcisismo ajeno, sino donde poder recuperar lo mucho a lo cual se creyó obligado a renunciar, para conservar la aprobación ajena y no verse más rechazado por las virtudes propias), para encontrar el punto de confluencia solidario y generoso con los más afines y complementarios y así garantizarnos la pertenencia solidaria.
  6. La alegría, definida como el placer de fluir en paz y en libertad, para ponernos en contacto con nuestra realidad psíquica y encontrar más verdad y sabiduría universal. Y así garantizarnos la plenitud que encuentra verdades en libertad.

 3.- Que cada una de las seis dimensiones activas está asociada a su correspondiente sentido, que en el MAT son seis, siendo el sexo el sexto sentido, asociado a la función de plenitud y a la emoción alegría. Estos son, en el mismo orden y utilidad que en lo anteriormente expuesto: tacto, oído, olfato, gusto, vista y sexo. Los sentidos son las antenas que emiten y reciben estímulos, de manera que ellos captan el estímulo, lo cual solicita la emoción correspondiente, la cual nutre a su correspondiente dimensión y es actuado y emitido como otro estímulo dirigido al entorno.

 4.- Que la séptima dimensión es el Centro que debe quedar vacío para garantizar la Evolución. Conseguir que el Centro quede vacío depende del buen funcionamiento de las otras seis dimensiones y es un empeño que el ser humano debe perseguir toda su vida, pues sólo de ahí puede surgir la evolución hacia la conquista de más sofisticadas dimensiones y energías. Los grandes enemigos de esta labor son el ego, las ideologías, las creencias mágicas, los mitos, los determinismos y los arquetipos.

 En resumen, el MAT descubre la innata y universal ingeniería emocional y sensorial del ser humano.

 Antes de pasar a describir la Teoría Omega del MAT, quisiéramos mencionar lo siguiente:

  • La Teoría Omega del MAT corresponde a la primera de varias Megaestructuras descubiertas por la creadora del MAT.
  • Todas las Megaestructuras son innatas en el ser humano y son de origen fetal al igual que la estructura MAT de personalidad de siete dimensiones y su ingeniería emocional y sensorial, tanto en su funcionamiento universal como individual (6 patrones innatos de ingeniería como inevitable resultante de la emoción dominante de la madre durante la gestación).
  • Cada Megaestructura es más potente que las anteriores (en este caso, la Teoría Omega del MAT, más potente que la estructura MAT de personalidad de siete dimensiones).
  • Presentamos este descubrimiento como simple ilustración de la importancia de los descubrimientos del MAT.

 La Teoría Omega del MAT muestra que, asociada a cada dimensión humana, existe una capacidad innata y que por tanto las necesidades UNIVERSALES innatas del ser humano son siete, jerárquicamente escalonadas, ya que cada una es la base de la siguiente. Estas son:

1.- Necesidad de seguridad.

2.- Necesidad de desarrollo.

3.- Necesidad de justicia.

4.- Necesidad de estatus (dignidad).

5.- Necesidad de pertenencia.

6.- Necesidad de plenitud.

7.- Necesidad de evolución.

Cuando funcionamos bien, cuando tenemos activadas nuestras seis primeras dimensiones alimentadas por sus correspondientes emociones auténticas (es decir, proporcionales en calidad, duración, intensidad y definición a la naturaleza del estímulo que debería provocarlas) y conectadas a cada uno de nuestros sentidos relacionados, cada dimensión es capaz de cubrir la necesidad correspondiente y desplegar su innata capacidad; así podremos:

a) Tener un funcionamiento integral, ético y armónico.

b) Mantener activadas y actualizadas todas nuestras posibilidades mentales.

c) Disponer de  energía, vitalidad, salud y valores ecuánimes que asentarán un liderazgo ejemplar.

d) Crecer real y armoniosamente, potentemente, en un continuo de creación y de transformación civilizadora.

e) Entregarnos y crear un espacio seguro para que todo lo bueno florezca y llegue a ser todo lo que nació para ser.

f) Ser felices, sabios y plenos, siendo así un regalo para nuestro entorno y un disfrute para nosotros mismos.

g) Evolucionar en beneficio de toda la humanidad.

Y no sólo se queda aquí, sino que según la teoría Omega del MAT, una vez cubiertas las siete necesidades innatas del ser humano, el propio anhelo del ser humano por acceder a una mayor sabiduría, le abre un mundo infinito de posibilidades de crecimiento. De hecho, con la Teoría Omega podemos pasar de un uso medio del 30% de nuestra energía innata hasta una potencia operativa real del 5.000%. Como la séptima necesidad (Evolución) depende de tener las otras seis dimensiones operativas alimentadas por sus correspondientes energías y sentidos y de mantener el Centro vacío, ya que, obviamente no puede funcionar con una energía que aún está por conquistar para mutar a una dimensión superior (como ya logramos entre elementos, vegetales, animales y humanos actuales), nos referiremos en adelante exclusivamente a las seis dimensiones operativas.

Siguiendo el mismo orden y jerarquía, una vez cubierta la sexta necesidad (plenitud), se accede a:

1.- Más seguridad, apuntando hacia la armonía.

2.- Más desarrollo, apuntando a la claridad.

3.- Más justicia, apuntando a la corporalidad.

4.- Más estatus y dignidad, apuntando a la metamorfosis.

5.- Más pertenencia, apuntando al alma[3].

6.- Más plenitud, apuntando al espíritu[4].

¿Por qué la Teoría Omega del MAT supone un salto evolutivo en las teorías sobre la motivación humana?

 Al formar parte del MAT y basarse en sus descubrimientos fundamentales, la Teoría Omega es universal y objetiva. Universal porque no depende de épocas ni de civilizaciones ni de ubicaciones geográficas. Objetiva porque cualquier persona con la adecuada formación, llegará a las mismas comprobaciones y conclusiones. El MAT ha sido comprobado por su creadora sobre más de 120.000 casos y cuenta ya con más de veinticinco años de éxito. Además, se fundamenta en resultados que han hecho historia y no sobre hipótesis o teorías de partida.

 Al descubrir la esencia misma del funcionamiento del ser humano, el MAT supone un salto cualitativo y cuantitativo enorme respecto a nuestra comprensión de la realidad total en la que vivimos. Y por tanto, la comprensión de las motivaciones innatas del ser humano surge de manera natural y orgánica, cuando se asimilan los descubrimientos previos sobre la ingeniería emocional y sensorial del ser humano.

 La formulación de la Teoría Omega por parte de la creadora del MAT puede verse a continuación y es de rotunda belleza[5].

La Teoría Omega formulada por su creadora:

LA PIRAMIDE MOTIVACIONAL DEL MAT:

LA TEORÍA OMEGA

Figura con Teoría Omega del MAT por Preciada Azancot 

FASE 1: SEGURIDAD: Además de desear cubrir sus necesidades básicas de supervivencia: techo, alimentos, vestidos, salud, etc., el ser humano necesita seguridad con respecto a sí mismo y a su entorno social: el que no le cuestionen su derecho a existir y a ser diferente. El conocimiento de sí mismo en profundidad, el conocimiento de los factores diferenciales de los demás, le permiten acceder al más alto grado de seguridad, pues, al tiempo que potencian su nivel de confianza, le permiten seleccionar a los mejores y defenderse de los más tóxicos. La construcción de la sociedad sobre estos cimientos evita la irrupción del miedo auténtico así como su posterior desviación en reivindicaciones corporativistas que, al tiempo que traban el desarrollo, no eliminan las causas reales del malestar. En esa fase se tomarán todas las medidas necesarias para que el individuo no se deje invadir ni invada la integridad de los demás. El MAT dispone de un instrumento clasificador de 37 patrones comunes innatos y universales tipológicos de comportamiento en los cuales cada uno podrá reconocerse y clasificar a los demás, en el absoluto respeto de las diferencias, para seleccionar a los que mejor garanticen su seguridad.

Donde existe seguridad real –al ser elegido por lo que de verdad somos y al rodearnos de personas seguras y diagnosticadas-, ya puede haber despliegue de los potenciales en acción, y eso es desarrollo.

 FASE 2: DESARROLLO: Además de disponer de medios logísticos, materiales y humanos para desarrollar su actividad, se trata aquí de conocer plenamente las potencialidades creadoras propias y ajenas y aprender a motivarlas. El ser humano necesita entonces ubicar sus zonas vocacionales de excelencia y descubrir las ajenas. Este conocimiento se debe hacer efectivo a través de un sistema de comunicación y de una metodología MAT de desarrollo de la inteligencia que localicen, incentiven, extraigan y protejan la capacidad transformadora personal y grupal. La construcción de esa segunda fase tiende a erradicar las causas reales de tristeza auténtica, pues todo lo que hubiera podido florecer y se secó, o todo lo que hubiera podido saberse y se ignoró, constituye una pérdida objetiva. De esa manera, al florecer las potencialidades vivas y los méritos reales, se erradican los Reinos de Taifas y el corporativismo ramplón. Con el MAT se podrá acceder a un sistema sensible de comunicación, a través del cual se puede llegar a dominar siete idiomas diferentes de acceso potenciador de lo mejor a los diversos patrones de funcionamiento universales del ser humano.

¿Qué nos puede faltar ahora y que esté más alta que la habilidad entrenada a no dejar perder nada vivo o valioso, ni en los demás ni en nosotros? La motivación natural ahora está en saber cómo alzar el techo de lo posible cotidiano, demostrado y actuado, de manera a vitalizarse y fortalecerse todo lo que se pueda, sin atentar contra los derechos de nadie, en equidad. Y esto es justicia.

 FASE 3: JUSTICIA: Además de la necesidad universal de respuestas que ratifiquen su derecho a la libertad, y a la igualdad de oportunidades y de trato, el ser humano necesita concretizarlas y carnalizarlas en su vida diaria. La justicia, para ser plena, debe pasar de ser un derecho individual teórico a convertirse en un hacer colectivo que se llama cultura. En esta fase, se elaborará una cultura colectiva organizacional que descubra y actualice la identidad colectiva a través de un sistema de valores y de normas que se distingan por su adecuación a la personalidad grupal, por su equidad, y por la jerarquización acertada de dichos valores y normas. De esta manera se evita la irrupción de una justa rabia  en el ente colectivo y se asienta el liderazgo sobre el talento y la vocación reales de cada integrante, imposibilitando así las relaciones de poder.

Porque  ya reina la cultura que muestra, guía y fundamenta la medida de lo posible a través de los valores que nos hemos marcado, y estando dicha cultura encarnada en la conducta de los dirigentes como punto de referencia para todos los integrantes de la organización, la motivación ahora puede ser conquistar las señas de identidad del ser profundo de cada cual, único y diferente. Y eso, dignifica y va más allá del talento y de la vocación circunstancial porque encuentra y aplaude la unicidad irrepetible de cada uno. Porque se llama estatus.

 FASE 4: ESTATUS: Además del natural derecho al reconocimiento colectivo e individual que tiene el ser humano por sus méritos excepcionales, éste tiene una aspiración fundamental: no sólo la de no ser penalizado con envidias si se destaca de la medianía, sino de ser reconocido y premiado por ello, tanto en la consecución de la admiración de quienes lo rodean, como por recompensas intrínsecas de orden simbólico y material que le confieran el estatus real que se merece. En esta cuarta fase de construcción, el estatus auténtico recaerá sobre aquellos individuos de excepción que superen la medida de lo ya posible humano, y que por su superioridad anímica, intelectual, espiritual o creadora, ofrezcan a su entorno obras innovadoras de calidad trascendente al servicio del desarrollo de la vida y de la verdad. Esta fase tiene como finalidad instaurar el orgullo auténtico personal y colectivo así como penalizar la envidia, la descalificación y la idolatrización o culto de la personalidad, es decir conquistar la diferencia entre un ente colectivo con vocación de mediocridad y una gran organización.

Cuando cada cual sabe y reconoce quién es, actuándolo en la más genuina autenticidad, y se dispone a superarse a sí mismo inacabablemente, es el momento de plantearse el anhelo de la entrega confiada a lo mejor de sí y de los auténticos seres humanos del entorno. Y esto se llama pertenencia.

 FASE 5: PERTENENCIA: Además de  la necesidad de ser plenamente aceptado, que en este programa se garantiza en la primera fase y se demuestra prácticamente en las tres fases siguientes, el ser humano necesita sentirse solidario, insustituible, y la vez prescindible. Necesita sentirse solidario con un grupo con quien se sabe compartir una unidad de destino, de finalidades complejas y elegidas. Esta quinta fase, que sólo es posible concretar buceando al fondo del inconsciente personal e individual, tiene como finalidad suscitar, merecer y conservar el amor auténtico, el que nace de las señas de identidad más secretas, más profundas, más universales e íntimas, y que los seres humanos comparten entre sí. De esta forma se logra construir un espacio seguro, donde cada uno puede recuperar y conservar facultades que creía perdidas, es decir, un espacio donde ser en plenitud y elegir entregarse.

Y es para que -cuando ya se nos ha permitido bucear en la más absoluta y amorosa seguridad hasta las raíces mismas de nuestra memoria, recuperando así todo lo que creíamos perdido para siempre y que se nos devuelve multiplicado porque hemos sabido ser compasivos y amar mejor de lo que nos han amado- podamos acceder a encontrar -reconciliados con nosotros mismos y con los demás- la finalidad de nuestra existencia sobre la tierra, con el firme propósito de realizarnos por entero, lo que hace de la vida el regalo más maravilloso e inaudito que soñar se pueda- que los seres humanos siempre tuvimos la facultad de soñar. Y esto, realizándose inacabablemente, se llama plenitud.

 FASE 6: PLENITUD: Esta última fase de construcción se sustenta sobre las cinco fases anteriores, todas vitalmente necesarias, todas secuenciales en este orden muy preciso, en el cual cada emoción se convierte en la finalidad de la emoción anterior y en la base de la emoción posterior, logrando así producirse un crecimiento exponencial en vez de una suma aritmética. Se trata aquí de liberar al ser humano, institucionalizando, como derecho y deber más sagrado del ser humano, la búsqueda y la conquista, en un continuo proceso de crecimiento interior, de la plenitud de la talla humana. En esta fase, los integrantes de la organización, todos, descubren más allá de su solidaridad, su profunda similitud y su finalidad en una línea continua entre los seres del ayer y del futuro. A través del descubrimiento de la espiritualidad profunda de la estructura humana, y de los usurpadores de trascendencia que son los arquetipos colectivos tanto domésticos como religiosos, el ser humano accede a una verdadera liberación y a la alegría de la certeza de quitarse pesos muertos de encima al descubrir la auténtica finalidad de la creación: la de realizar su vocación de felicidad, en paz y en libertad. Esta fase tiene como consecuencia el acceder a la alegría auténtica, la de la certeza de estar construyendo un orden natural y accesible a todo ser humano que se lo proponga íntimamente. Y lograr así más verdad y autenticidad.

Y es ahora, y ahora nada más, con sentido de finalidad colmado e indesnortable, habiendo encontrado con total certeza más verdad, e infinita ésta, que se puede acceder a lo que es la finalidad misma de la auténtica seguridad: la que no depende sino de nosotros mismos, y esto se llama armonía.

Y así, el desarrollo sobre la base de la armonía será claridad, la justicia será corporalidad, el estatus será metamorfosis, la pertenencia se llamará alma, y la plenitud, espíritu.

 Tal es la BIO GESTIÓN que propone la Teoría Omega del MAT. 

 ¿Para qué investigar la teoría Omega del MAT?

 La doctora Azancot ha realizado estos descubrimientos a lo largo de cuarenta años de apasionada investigación. Los ha comprobado sobre más de 120.000 casos sin encontrar excepción alguna.

 Toca ahora que los más innovadores de entre los más abiertos a investigar en las fronteras del conocimiento (lo que se suele denominar Frontier Research), tomen el testigo e institucionalicen académicamente los descubrimientos de la doctora Azancot. Tenemos la fortuna de tener entre nosotros a Doña Preciada Azancot, que tras dar por concluido su solitario trabajo de investigación -con la satisfacción de no haber traicionado nunca su esencia de ser humano, con la satisfacción de haber llegado a sus conclusiones sin dañar nunca a nadie, ayudando siempre a los demás, y viviendo la vida según las leyes naturales que ella misma descubre- desea ayudar a los mejores a implantar el MAT.

 Expertos pioneros en psicología, management, sociología, economía, medicina, filosofía, son los llamados a consagrar el MAT académicamente, son los llamados a liderar una nueva forma de entender el Mundo, los llamados al más alto prestigio y al agradecimiento unánime de los mejores.

 Debido a los descubrimientos fundamentales que aporta y a su innovadora formulación, la Teoría Omega del MAT requiere de 50 horas de aprendizaje de manos de su creadora para su correcto entendimiento y aplicación.

Texto sintetizado por:
Antonio Galvez
MAT-Cachet Co-fundador
Editor de todos los libros sobre el MAT
Doctorado en MAT
antonio.galvez@mat-cachet.com
tel: +34965036396
móvil: +34677531426
Dirección postal: C/Triana, 43 03730 Jávea, Alicante, SPAIN
 
Jávea, Junio de 2014
 

[1] El enlace muestra los resultados de Google de la búsqueda “Preciada Azancot”. Para ver su CV,por favor, siga este enlace.

[2] Para una detallada exposición de los descubrimientos básicos del MAT, referimos a la obra de la doctora Azancot “EL ESPLENDOR DE LO HUMANO”, ISBN 9788494032936.

[3] El MAT (re)define “alma” como “anhelo de la entrega”.

[4] El MAT (re)define “espíritu” como “acceso a más verdad”.

[5] Texto procedente del libro “Metametodología MAT de la innovación y de la creación”, escrito por Preciada Azancot. ISNB 978-8461174805.

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